Amorosos
Ahí van los amorosos,
caminando presurosos en los días en los que la lluvia los sorprende
tratando de secuestrar un poco del cristal que deja a su paso la vida.
Ellos atesoran las sombras, los ruidos y hasta los fantasmas
que deambulan en las habitaciones de aquellos que les dieron paso.
Ahí van los amorosos,
riendo a carcajadas en las cavernas de sus confidentes visitantes,
bailando desnudos dando saltos ligeros en la piel de sus vecinos
y hasta intercambiando las fórmulas secretas de sus conquistas.

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